Inteligencia emocional y menores en riesgo de exclusión social

Inteligencia Emocional y menores en riesgo de exclusión socialA lo largo de la infancia y adolescencia los niños van moldeando sus valores y sus conductas, a través de lo que aprenden de los adultos y de la sociedad que les rodea. En un entorno desestructurado, donde predomina la violencia, abuso o negligencia es un factor de riesgo muy grande, no solo para esos niños, sino para futuras generaciones, ya que el ciclo de violencia se vuelve a repetir. Si nos paramos a analizar nuestro día a día, veremos que gran parte de  las conductas en nuestra vida adulta, son lo que hemos vivido y aprendido desde pequeños en nuestro entorno.

Sentir, entender, controlar y modificar los estados emocionales en uno mismo y en los demás es esencial para nuestro día a día. Daniel Goleman, se refiere al conjunto de estas habilidades como componentes de la inteligencia emocional, dichas habilidades son tan importantes como la inteligencia y determinan el éxito en la vida del adulto. Si no reciben ayuda de fuera, estos niños con falta de inteligencia emocional fracasaran en el colegio y en el trabajo, y también en sus relaciones sociales. Son niños que usaran más la agresividad para llegar a lo que quieren conseguir. Afortunadamente   la Inteligencia Emocional se puede enseñar y la terapia asistidas con animales es ideal para este propósito.

Generalmente los niños que vienen de familias desestructuradas están más predispuestos a tener comportamientos antisociales o violentos, y suelen presentar algún tipo de retraso en el crecimiento y en el desarrollo. La mayoría de los niños de los centros de menores o con riesgo de exclusión social vienen de familias desestructuradas que no saben cómo funciona realmente el mundo, no saben cómo tratar a sus compañeros y como solicitar la ayuda y soporte de los adultos. Presentan una falta de lenguaje expresivo y de habilidades sociales con adultos y otros niños.  Tienen problemas  a la hora de encontrar la solución adecuada ante un problema, tienen un nivel bajo de frustración y de gratificaciones aplazadas.

Muchos de ellos, pueden no haber aprendido nunca la capacidad de empatía, y por ello tener una baja habilidad a la hora de  saber leer emociones en las otras personas, reconocer una expresión facial o lenguaje corporal de cómo se siente la otra  persona. Los animales pueden ser excelentes profesores para estos niños. Expresan sus sentimientos a través de un claro lenguaje corporal: mover la cola, enseñar los dientes, levantar las orejas… A través de la observación podemos enseñarles a reconocer como se siente los animales y generalizarlo a las personas.  Otros niños que hayan sufrido algún tipo de maltrato pueden relacionar erróneamente amor con daño- “ Solo te hago esto porque te quiero”, con este aprendizaje asocian que la violencia es un gesto de amor.

La presencia del perro en el programa de habilidades socioemocionales crea un entorno informal y relajado, una ventaja para niños con problemas emocionales, cognitivos o de comportamiento que interfieren en su aprendizaje en clase. Este entorno de confort favorece el aprendizaje y  ayuda a desarrollar una relación de colaboración con los otros centrándose en el animal. Al mismo tiempo que están pasando un buen rato, quieren seguir trabajando con el animal y aprendiendo sobre él, por lo que tienen una motivación alta para tener autocontrol.

A través de un programa de Terapia Asistida con Animales basada en el principio de la Inteligencia Emocional podemos ofrecer una oportunidad a niños con riesgo académico y fracaso interpersonal.

 

Silvia Rodriguez
Psicóloga nº: 11.640

 


Si quieres conocer más sobre el desarrollo de la Inteligencia Emocional y Habilidades Sociales a través del perro de apoyo os esperamos en nuestros próximos cursos en Santiago y Madrid:

http://www.terapiaguau.com/curso-habilidades-socioemocionales-en-santiago/

http://www.terapiaguau.com/habilidades-socioemocionales-madrid/