Psicoterapia Infantil/ Juvenil

Psicoterapia asistida con perros

El perro: elemento reforzador y motivador dentro de la psicología

Incluimos el perro dentro de una intervención terapéutica tradicional con el objetivo de motivar y fomentar la cooperación del niño frente a las sesiones.

La presencia del animal ayuda a crear un clima adecuado: baja el nivel de ansiedad, facilita la superación de barreras psicológicas y ofrece al menor la sensación de afecto, seguridad y tranquilidad que le ayudan para abrirse al psicólogo y compartir sus miedos, emociones, dudas…

Destinatarios:
Niños y jóvenes que por cualquier motivo tienen que acudir al psicólogo.

Motivos consulta más habituales:

  • Trastorno de deficit de atención con/sin hiperactividad (TDAH)
  • Trastorno del Espectro Autista (TEA)
  • Trastornos generalizados del desarrollo (TGD)
  • Necesidades educativas especiales (NEE)
  • Problemas de conducta
  • Dificultades de aprendizaje
  • Celos entre hermanos
  • Déficit en Habilidades Sociales
  • Otros

Sesiones:
Las sesiones tienen una duración de 45 minutos.  Se realiza una entrevista inicial con la familia y se trabaja de forma interdisciplinar con  los otros profesionales ( psiquiatras, logopedas, otros psicólogos…) a los que acude el menor.  Las sesiones se pueden realizar en nuestra consulta en horas concertadas o bien en casa del menor.

Objetivos generales:

  • Crear un ambiente de confort disminuyendo el nivel de estrés y de excitación. Al interactuar con un perro se aumentan niveles dopamina y endorfinas (asociadas con el bienestar) y se reducen los niveles de cortisol (asociado a situaciones de estrés) disminuyendo así los niveles de estrés y excitación, siendo muy útil para crear un clima favorable y sacar el máximo provecho de la sesión. También disminuye la presión arterial y frecuencia cardíaca, favoreciendo así la relajación ( Friedmann, Katcher , Beck & Lynch1983).
  • Disminuir la ansiedad y resistencia a acudir a las sesiones. La presencia del perro en la consulta es capaz de romper la barrera del niño más negativo a cooperar. Muchas veces la resistencia del niño a acudir al psicólogo se produce por varios factores; por un lado el desconocimiento de lo que va a hacer con nosotros , y por otro, por su visión del profesional como un adulto autoritario. La presencia del perro cambia la percepción negativa del niño para ir a la consulta y le ayuda a no centrarse en sí mismo, a relajarse y a ver la figura del profesional como alguien más cercano y no tanto como un adulto intruso.
  • Facilitar el aprendizaje a través de una actividad agradable y divertida. Los niños aprenden mejor cuando están disfrutando del proceso.  El perro puede ayudar al niño en una gran variedad de ejercicios. Por ejemplo, mediante el programa de lectura con el perro los niños aprenden a leer mejor y con menos ansiedad. Incluso cuando los niños aprenden a cómo enseñar un truco al perro están desarrollando su capacidad de aprendizaje al mismo tiempo que están trabajando diferentes áreas que intervienen directamente en el aprendizaje (atención, concentración, resolución de problemas…)
  • Estimular la atención y concentración. Muchos niños, como por ejemplo aquellos con TDAH o con Trastorno del Espectro Autista, necesitan altas dosis de motivación constante. La presencia del perro es capaz de mantener la atención y actúa siempre cómo un estimulo novedoso, al no saber con certeza como va a actuar el perro, hace que el niño permanezca más tiempo en la actividad, siendo de esta forma más aprovechable la sesión ( Katcher & Wilkins, 1997)

Cada caso será estudiado de forma individual buscando objetivos especificos según el motivo de consulta y/o diagnóstico del niño.

“No existe mejor psiquiatra en el mundo que un cachorro lamiendo tu cara.”

Ben Williams